Nuevas técnicas de desinfección y esterilización frente al coronavirus

Técnicas de desinfección y esterilización COVID-19

Descubre las técnicas modernas de desinfección y esterilización más usadas para combatir la pandemia mundial de COVID-19. Te explicamos cómo se limpian y desinfectan los quirófanos de los hospitales y otros lugares públicos.

La pandemia del COVID-19 ha hecho que todos nos preocupemos mucho más por la desinfección. Técnicas que hasta hace poco únicamente se utilizaban en industria, laboratorios y centros médicos se están empezando a utilizar para desinfectar comercios y centros de trabajo, e incluso hogares. Si sumamos a la preocupación de la población las medidas sanitarias impuestas por muchos gobiernos para la reapertura tras los confinamientos, el resultado es un aumento de las ventas de estos productos de desinfección.

Pero, ¿qué es la desinfección? La desinfección es el mecanismo principal para inactivar o destruir organismos patógenos, organismos que causan enfermedades. Para ello, la técnica más utilizada es la del uso de jabones y detergentes para la desinfección de superficies. Pero no todo se puede desinfectar de este modo, por lo que cada vez son más comunes las técnicas de desinfección por medio de luz ultravioleta y por medio de ozono. Estas técnicas son más modernas y no son tan conocidas, por lo que las vamos a analizar a fondo.

 

Desinfección por UV

La luz ultravioleta penetra hasta el ADN de organismos como virus y bacterias haciendo que reaccione y alterando su estructura. Estas reacciones fotoquímicas modifican el ADN haciendo imposible la reproducción de los microbios. Como resultado obtenemos una población infecciosa esteril, incapaz de reproducirse, y pasado un tiempo muere. Realmente esta técnica deberíamos llamarla esterilización por ultravioleta.

De este modo, utilizando luz ultravioleta podemos desinfectar una superficie, un líquido o el aire de microorganismos como hongos, virus y bacterias. Basta con aplicar la radiación el tiempo necesario para que el tratamiento afecte a todos los agentes infecciosos y esperar a que muera la población resultante. De media, los virus y bacterias viven unas pocas horas. Aunque muchos estudios reflejan que estos microorganismos pueden llegar a vivir días, su capacidades infecciosas se reducen drásticamente con el paso del tiempo.

 

Desinfección con Ozono

La moléculas de ozono está compuesta por tres átomos de oxígeno, y resultan ser un gran desinfectante. Su capacidad para desinfectar se debe a que reaccionan químicamente con los microbios debilitándolos y destruyéndolos. Las moléculas de ozono son químicamente poco estables por lo que reaccionan fuertemente con las paredes celulares y los constituyentes de los ácidos nucleicos (ADN y ARN). Siendo más concretos, el ozono destruye los gérmenes quitándoles los electrones y rompiendo la pared celular en un proceso químico llamado oxidación.

Para desinfectar una superficie, el aire o un líquido con ozono basta con hacer que entren en contacto durante cierto tiempo para que se den las reacciones suficientes para acabar con todos los microbios.

 

Riesgos de la desinfección por UV y por Ozono

Aunque eficaces, estas técnicas pueden llegar a ser muy peligrosas para la salud, por lo que no se recomiendan para el uso doméstico. Estas técnicas deben realizarse por profesionales con las medidas de seguridad necesarias.

El ozono es un gas muy agresivo que, si se aplica de forma descontrolada, puede causar sobre las personas cataratas, problemas pulmonares (como inflamación e irritación) y hasta tumores. Esta sustancia oxida los tejidos vivos y las mucosas y puede provocar daños internos y externos en humanos, en plantas y en animales. La gravedad de los efectos dañinos que pueda causar en la piel, en los ojos y en los pulmones dependerá del tiempo de exposición. Su poder oxidante también afecta a otros materiales inorgánicos como fibras textiles, metales y plásticos deteriorándolos.

Por otro lado, la luz ultravioleta de alta energía es capaz de romper los enlaces químicos y de producir daños en el ADN de las células. Lo mismo que hace con una bacteria o con un organismo unicelular lo hace con las células de nuestros cuerpo, pudiendo derivar en células cancerígenas. Además, es un tipo de luz que nuestro ojo no puede ver, por lo que podemos sufrir daños graves sin darnos cuenta. Si incide en el ojo, puede producir quemaduras graves en la retina que pueden derivar en una ceguera parcial o, incluso, total, dependiendo del nivel de exposición ocular.

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